BUENOS AIRES (TV Mundus) Por Parlice Simpson.- En la transmisión oficial del corto viaje en autos blindados con vidrios oscuros desde Casa Rosada al Congreso, se notó que la Plaza de Mayo estaba completamente vacía de fanáticos nazis. Sin embargo, lo que sí tuvo que ver y escuchar Javier Milei fue el fuerte cacerolazo que superaba a la fanfarria militar. La transmisión oficial cortó el sonido ambiente. En las principales ciudades del país, en las plazas más emblemáticas y en avenidas, se dieron los choques entre cucharas y cacerolas para mostrar el repudio. El símbolo, nacido en Chile en la década de 1970, se ha convertido desde la crisis de 2001 en una herramienta de repudio.
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